En medio de un entorno industrial cada vez más inestable, los fabricantes de maquinaria afrontan una serie de desafíos que requieren una revisión inmediata de sus estrategias de diseño y soporte de equipos. Según el nuevo “Manual de estrategia para OEM” presentado por Rockwell Automation, la resiliencia operativa se posiciona como el nuevo campo de batalla en el que los fabricantes deben enfocarse para mantenerse competitivos.
Durante mucho tiempo, el foco del sector industrial ha estado en la innovación técnica, la automatización y el incremento del rendimiento productivo. Sin embargo, en el escenario actual, caracterizado por interrupciones en la cadena de suministro, incrementos de costos y fluctuaciones en el personal, se resalta un cambio de paradigma: la capacidad de recuperación rápida se considera ahora un aspecto vital para proteger las finanzas y fidelizar a los clientes.
Evan Kaiser, vicepresidente del mercado global de OEM e industrias emergentes de Rockwell Automation, defiende que el verdadero liderazgo en el sector será para aquellos que, además de centrarse en la maquinaria avanzada, construyan un negocio robusto capaz de soportar variaciones imprevisibles en el suministro y en la fuerza laboral. Este enfoque determina que la nueva ventaja competitiva reside más en la resiliencia operativa que en la sofisticación técnica pura.
En consonancia con esta visión, Rockwell Automation subraya la importancia de la recuperación rápida como un motor de rentabilidad. Aproximadamente, las interrupciones en la producción tienen una duración media de 40 horas, lo que se traduce en pérdidas económicas significativas, calculadas por la empresa en hasta 3.600 millones de dólares. Los OEM que consiguen acortar este tiempo de inactividad a 24 horas o menos son considerados mejor posicionados, lo que requiere maquinaria con la capacidad de detectar problemas anticipadamente y reanudar operaciones rápidamente.
Esta tendencia hacia una recuperación ágil se refleja también en la forma de evaluar las máquinas y líneas de producción. Ahora, no solo se mide su eficacia en condiciones normales, sino también su capacidad para minimizar tiempos de inactividad y reducir complicaciones derivadas de interrupciones no planificadas. Al final del día, una máquina que permita retomar operaciones rápidamente puede ofrecer más valor que una opción más avanzada pero menos ágil de reparar.
Además del enfoque en la resiliencia, Rockwell Automation destaca la necesidad imperante de diseñar soluciones considerando la inestabilidad del personal. Dada la escasez de trabajadores cualificados y la alta rotación, los OEM deben incorporar un conocimiento robusto dentro de sus máquinas, facilitando la operación sin depender intensamente en perfiles especializados. Esto no solo garantiza continuidad en el funcionamiento, sino que también apoya una integración de personal más rápida y eficiente.
Dentro del informe, Rockwell también menciona la importancia de la ciberseguridad y la automatización avanzada como elementos inseparables en el diseño de nuevas soluciones industriales. Un enfoque proactivo en ciberseguridad es fundamental para evitar brechas que pueden tener repercusiones significativas en industrias altamente conectadas. Por otro lado, tecnologías avanzadas como los gemelos digitales y los robots autónomos están redefiniendo la eficiencia operativa, aportando capacidades esenciales para anticipar problemas y mejorar la flexibilidad.
La conclusión es contundente: la industria debe adaptarse a un paradigma en el que la capacidad de respuesta y recuperación sea el diferenciador clave. En un mercado cambiante, la habilidad para garantizar un rendimiento operativo constante no solo mejora la rentabilidad, sino que también fortalece la posición competitiva de los OEM. La verdadera fortaleza, por tanto, reside en la habilidad de las empresas para asegurar a sus clientes que, pase lo que pase, sus operaciones continuarán con seguridad y eficacia.








