La elite marroquí enfrenta un escándalo de corrupción y espionaje desatado por un hacker conocido como Jabaroot. Este presunto ex agente de inteligencia ha revelado actos de corrupción vinculados a altos funcionarios, incluidas propiedades adquiridas en barrios exclusivos de Marruecos y transacciones inmobiliarias cuestionables. Las filtraciones también exponen el uso del software espía Pegasus para vigilar a disidentes y figuras internacionales, generando una crisis interna en el aparato de seguridad. Jabaroot maneja una campaña de desvelación de secretos que afecta a ministros, jueces y al círculo cercano del rey Mohamed VI, lo que ha creado un clima de tensión y paranoia dentro del régimen. La identidad del hacker sigue siendo un misterio, alimentando especulaciones sobre venganza interna o intervención extranjera. Las autoridades marroquíes, en respuesta, han tomado medidas legales contra críticos, mientras el país lidia con una inminente crisis institucional.
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