Establecer límites personales no implica frialdad, sino una expresión de autoconocimiento y autoestima, según la psicología. Este proceso, que mejora la calidad de las relaciones personales y profesionales, se refleja también en la psicología del color, donde tonos como el negro, azul marino y verde intenso se asocian a la firmeza y estabilidad emocional. Estos colores proyectan una imagen de autonomía y confianza sin la necesidad de buscar aprobación externa. En el entorno laboral, comunicar límites claros y vestir con colores sobrios puede reforzar la percepción de competencia y confianza, facilitando interacciones más respetuosas y evitando conflictos innecesarios.
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