Alrededor de 3.000 personas se congregaron para rendir homenaje a un joven nacionalista que falleció tras ser agredido por militantes de extrema izquierda. La ceremonia tuvo lugar en medio de un clima de tensión política, reflejando las profundas divisiones ideológicas que persisten en la sociedad. El evento congregó a personas de diversas edades y se desarrolló de manera pacífica, aunque bajo una fuerte presencia policial para evitar incidentes. Los asistentes portaban banderas y pancartas en memoria del joven, cuyo fallecimiento ha suscitado un amplio debate sobre la violencia política y su impacto en la convivencia social.
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