El presidente francés, en un discurso transmitido en horario de máxima audiencia, enfatizó que el destino de Europa no debería ser determinado por potencias extranjeras como Washington o Moscú. En su alocución, el mandatario subrayó la importancia de que Europa asuma un papel protagónico en la definición de su futuro político y económico, destacando la necesidad de una mayor autonomía estratégica frente a influencias externas. Este planteamiento se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, donde la búsqueda de una voz europea unificada se vuelve crucial para afrontar los retos globales actuales.
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