El presidente de Francia ha expresado su preocupación sobre la tendencia hacia un mundo dominado por grandes potencias con inclinaciones a repartirse esferas de influencia. En un contexto geopolítico cada vez más competitivo, el mandatario advierte sobre el resurgimiento de dinámicas que podrían llevar a una división global similar a épocas pasadas, subrayando la importancia de mantener la cooperación internacional y evitar que las tensiones entre naciones escalen hacia conflictos más profundos. Su declaración refleja temores de que las luchas por el poder y los recursos puedan desencadenar nuevos desafíos y desequilibrios en el orden global existente.
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