El presidente francés ha causado un significativo revuelo al anunciar recientemente que se prohibirán los teléfonos móviles en los institutos a partir de septiembre de 2026. Esta polémica medida busca reducir la distracción en las aulas y fomentar un ambiente educativo más concentrado. Aunque la decisión ha sido recibida con opiniones divididas, sus partidarios creen que ayudará a mejorar el rendimiento académico y las interacciones personales entre los estudiantes, mientras que los críticos argumentan que podría dificultar la capacidad de los jóvenes para comunicarse y acceder a recursos digitales fuera del horario escolar.
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