La tensión en el estrecho de Ormuz escaló este sábado tras una declaración conjunta de más de veinte países, incluidos Reino Unido, Francia y Japón, condenando los ataques iraníes a buques comerciales y exigiendo una desescalada. La coalición internacional denunció el cierre de facto del crucial paso marítimo, pidiendo a Irán cesar sus amenazas y ataques en línea con el derecho internacional. Esta intervención global ocurre en el contexto de acciones militares de EE.UU., que asegura haber mermado la capacidad de sabotaje iraní en la zona mediante bombardeos a infraestructuras militares. Mientras tanto, Irán, a través de su presidente, Masud Pezeshkian, defendió su postura, argumentando que el conflicto fue iniciado por agresiones de EE.UU. e Israel, y expresó su disposición a dialogar bajo ciertas condiciones. La crisis ya impacta en los mercados energéticos mundiales, elevando los precios del petróleo y generando preocupación en naciones como India, que aboga por el diálogo para evitar una crisis global.
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