En Irán, las protestas contra el régimen de los ayatolas se intensifican, alcanzando la capital, Teherán, y dando lugar a manifestaciones donde los participantes desafían al líder supremo, Ali Jamenei, con consignas como «¡Muerte a Jamenei!». La grave crisis económica, marcada por la hiperinflación y la depreciación del rial, ha encendido el descontento social desde finales del año pasado, expandiéndose a más de 100 ciudades con demandas que han evolucionado de económicas a políticas. Hasta enero de 2026, se reportan al menos 36 muertos y más de 2.000 detenidos debido a la represión gubernamental. A nivel internacional, Irán es acusado de financiar grupos terroristas, una alegación que el país niega, insistiendo en que su apoyo es de carácter humanitario o político. Estas tensiones internas y su repercusión internacional agravan la situación en una nación bajo constante presión por sanciones y conflictos geopolíticos.
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