El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha enfrentado críticas por su gestión de los incendios que arrasaron decenas de miles de hectáreas, culpando a las condiciones meteorológicas y a los incendiarios en lugar de a su administración. A pesar de afirmar en un inicio que contaba con recursos suficientes, posteriormente solicitó al Gobierno central un despliegue masivo de ayuda. La oposición y diversos colectivos han pedido su dimisión, argumentando una falta de preparación y una gestión ineficaz de la crisis. Mañueco defiende que su respuesta fue adecuada, citando mejoras desde incendios anteriores y llamando a evitar el uso político de la tragedia, mientras promete ayudas para los afectados y resalta que los incendios son una cuestión de Estado que requiere cooperación nacional.
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