Marcelino Orbés, un payaso aragonés del siglo XX, se convirtió en un figura de renombre mundial por su talento en el arte del «slapstick» y su capacidad para capturar la empatía del público. Si bien vivió en el anonimato al inicio de su carrera, sus habilidades lo llevaron a triunfar en Europa y Estados Unidos, influyendo a gigantes del cine como Charles Chaplin y Buster Keaton. Orbés fue especialmente reconocido por su espectáculo en el New York Hippodrome, recibiendo elogios de figuras destacadas. Sin embargo, la llegada del cine sonoro y los cambios en el entretenimiento lo relegaron al olvido y, tras fracasos financieros, terminó sus días en la indigencia, quitándose la vida en 1927. Su legado, aunque eclipsado por el tiempo, perduró en obras como «Candilejas» de Chaplin, donde se refleja el paralelo entre las vidas de Calvero y Marcelino.
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