En Venezuela, las detenciones continúan mientras las fuerzas de seguridad del gobierno chavista intensifican la vigilancia sobre los ciudadanos, enfocándose en espiar sus teléfonos móviles. A pesar del clima de temor, los testimonios sobre estas prácticas represivas se multiplican en las redes sociales, evidenciando la creciente preocupación entre la población por la violación de su privacidad y derechos fundamentales.
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