En el estreno de la sexta edición de «El Desafío», María José Campanario atrajo las miradas al regresar a la televisión con una prueba desafiante: construir y escalar una torre de sillas, una en llamas, todo mientras combatía su miedo a las alturas, fibromialgia y asma. Vestida con ropa ignífuga y utilizando gel especial, Campanario se enfrentó a dificultades añadidas, incluso quemaduras en las manos durante los ensayos. A pesar de casi lograr el reto, un enganche de su ropa causó que la torre colapsara, dejándola a una silla del éxito. Su esposo, Jesulín de Ubrique, quien la motivó a participar tras su propia experiencia en el programa, le brindó apoyo emocional tras el intento fallido. A pesar del tropiezo, Campanario demostró su determinación, prometiendo que su participación en el concurso va más allá de un simple entretenimiento.
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