Marina Silva, una de las figuras más destacadas del gobierno de Brasil tras el presidente Lula da Silva, ha dejado el Ministerio de Medio Ambiente para aspirar al Senado en las próximas elecciones. Durante su gestión, Silva logró reducir a la mitad la deforestación y reconstruir la capacidad de fiscalización del ministerio, debilitada durante el mandato de Bolsonaro. Su trabajo incluyó la reorganización de las inspecciones y medidas contra la tala ilegal en la Amazonia y el Cerrado. Sin embargo, su mandato no estuvo libre de desafíos, enfrentando ataques machistas y la aprobación de una ley que facilita la obtención de licencias ambientales, un revés impulsado por el poderoso lobby agropecuario. Además, tras su salida, el gobierno autorizó la perforación para buscar petróleo frente al Amazonas, una decisión polémica justo antes de la COP30 en Belém. Silva continúa alineada con Lula en la agenda medioambiental, destacándose como una figura central en la política ambiental brasileña del siglo XXI.
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