La crisis de adicción infantil y juvenil a las redes sociales ha tomado el centro del debate en Estados Unidos, desencadenando numerosos juicios contra gigantes tecnológicos. Uno de los casos más destacados es el de Kaley, cuya familia acusa a las plataformas de estar diseñadas para enganchar a los jóvenes. En el marco de estas demandas, Mark Zuckerberg, CEO de Meta, compareció ante la corte suprema de Los Ángeles, defendiendo a su empresa y afirmando que las políticas de edad mínima fueron violadas por la demandante. El caso, donde también testificó recientemente Adam Mosseri, director de Instagram, representa un desafío para demostrar la responsabilidad legal de las redes en problemas de salud mental, como depresión y ansiedad. Mientras tanto, expertos y abogados intentan probar que las plataformas están intrínsecamente diseñadas para fomentar la adicción, más allá del contenido específico que ofrecen.
Leer noticia completa en El Pais.



