La tercera ronda de conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, celebrada en Washington bajo los auspicios de EE.UU. y la ONU, concluyó sin avances en medio de un estancamiento total. Las discusiones, centradas en los conceptos antagónicos de autonomía y autodeterminación, siguen sin encontrar un punto de consenso. Marruecos defiende su propuesta de autonomía como única opción, mientras que el Polisario insiste en el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. La situación se complica con la falta de un mecanismo que fuerce a Marruecos a celebrar un referéndum. Aunque la presencia de EE.UU. y la ONU arroja cierto optimismo, la falta de una voluntad sincera de acuerdos y el contexto geopolítico complejo dificultan cualquier avance tangible en este conflicto que ha perdurado por más de medio siglo.
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