Estados Unidos intensifica sus esfuerzos diplomáticos para resolver el conflicto del Sáhara Occidental, antigua colonia española ocupada por Marruecos, al organizar una tercera ronda de conversaciones en Washington con Marruecos y el Frente Polisario, bajo la observación de Argelia y Mauritania. Sin resultados significativos previos, la reunión tiene lugar tras encuentros en Madrid y en medio de una elevada confidencialidad. Washington, guiado por el emisario Massad Boulos, busca materializar un acuerdo basado en la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, que valora la autonomía marroquí pero también considera la autodeterminación del Sáhara. Sin embargo, el conflicto persiste en el estancamiento entre la propuesta marroquí de autonomía limitada bajo la soberanía de Rabat y la demanda del Polisario, respaldado por Argelia, por un referéndum con la opción de independencia. La resolución parece lejana sin una presión significativa de Estados Unidos, que aspira a ampliar el margen de negociación para alcanzar una solución aceptable para todas las partes.
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