Edgar Allan Poe, famoso por sus relatos de terror, detalló una reflexión sobre la felicidad que resuena en la modernidad: «El hombre es ahora más activo pero no más feliz». A pesar de ser una figura del siglo XIX, sus palabras reflejan el dilema actual de la sociedad, que enfrenta un aumento en actividad sin un correlativo incremento en el bienestar. Poe, cuya obra estableció una conexión perdurable con el terror moderno, aborda la paradoja de un progreso exterior que no garantiza satisfacción interna. Este pensamiento invita a replantear nuestra percepción del éxito, recordándonos que la eficiencia y rapidez en la sociedad no son sinónimos de felicidad verdadera, enfatizando la importancia de no confundir movimiento constante con plenitud emocional.
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