La séptima generación de aceleradores de inteligencia artificial de Google, conocida como TPU v7 Ironwood, ha sido presentada al público como una respuesta directa a las GPUs Blackwell de NVIDIA, especialmente en el ámbito de las cargas de inferencia a gran escala. Este lanzamiento no solo representa un movimiento estratégico significativo para Google Cloud, sino que también abre una puerta importante para MediaTek. Esta compañía ha colaborado en el diseño de estos chips y busca integrar parte de este conocimiento en su próximo SoC móvil de gama alta, el Dimensity 9600.
Ironwood, la nueva familia de chips TPU de Google, está diseñada para potenciar tanto el entrenamiento como la inferencia de modelos de inteligencia artificial, abarcando desde estructuras densas hasta complejos Mixture-of-Experts. Cada unidad de este dispositivo, identificado como TPU7x, incorpora dos TensorCores para cálculo matricial, incluidos FP8, y cuatro SparseCores, optimizados para trabajar con estructuras dispersas, esenciales en los modelos de lenguaje. Además, cada chip cuenta con una capacidad de 192 GiB de memoria HBM3E y un robusto ancho de banda de 7,4 TB/s.
La arquitectura de estas TPUs adopta un diseño de chip dual, dividiendo cada unidad física en dos «dispositivos» lógicos, cada uno con sus propios núcleos y memoria dedicada. La comunicación entre estas mitades se realiza mediante un enlace die-to-die, que es hasta seis veces más rápido que las interconexiones tradicionales. A nivel de sistema, Google ha desarrollado una infraestructura que puede escalar hasta configuraciones masivas, donde 64 chips forman un bloque básico interconectado, expandiéndose hasta superpods de 9.216 chips que ofrecen una capacidad de 42,5 exaFLOPS FP8.
Este avance permite a Ironwood cerrar la brecha en términos de capacidad de cómputo, memoria y ancho de banda respecto a las plataformas de NVIDIA, mientras enfatiza una eficiencia energética destacable y un coste total de propiedad competitivo, aspectos cruciales para el creciente segmento de inferencia en la nube.
Por su parte, MediaTek ha desempeñado un papel crucial en el desarrollo de los módulos de entrada y salida de Ironwood, marcando un cambio estratégico con respecto a generaciones anteriores donde Google se había asociado principalmente con Broadcom. Este cambio no solo refleja un esfuerzo por diversificar dependencias tecnológicas, sino también la capacidad de MediaTek para llevar su experiencia en sistemas de chips de consumo al desafío de construir arquitecturas para centros de datos.
La colaboración con Google podría aportar a MediaTek un ingreso significativo, con estimaciones que rondan los 4.000 millones de dólares. Este flujo económico no solo sirve como una línea de negocio adicional en inteligencia artificial para centros de datos, sino también como un medio para refinar la eficiencia de sus próximos chipsets móviles, en especial el tan anticipado Dimensity 9600.
Este último, previsto para 2026, se posicionará como el próximo buque insignia de MediaTek para smartphones 5G, aspirando a alcanzar un balance entre rendimiento y eficiencia energética. A través de conocimientos adquiridos en el diseño de las TPUs, MediaTek planea implementar mejoras como un «power gating» más agresivo, una mejor escalabilidad del voltaje y una optimización del control de relojes en sus futuros SoCs.
La colaboración entre Google y MediaTek refleja un cambio en la cadena de valor de la inteligencia artificial. Mientras que la infraestructura en la nube, liderada por la innovación de Google con Ironwood, busca erosionar el dominio de NVIDIA, los dispositivos móviles, como los Dimensity de MediaTek, se esfuerzan por maximizar la eficiencia energética ejecutando modelos de IA locales.
El desafío para MediaTek es cristalizar estos aprendizajes en sus nuevos productos de manera que la mejora en eficiencia sea tangible para los usuarios, no solo en términos de especificaciones técnicas, sino también en experiencias de usuario como mayor duración de batería y mejores capacidades de IA integrada. En un mercado competitivo donde cada milivatio cuenta, la verdadera ventaja podría residir en la capacidad de ingenierizar con eficacia soluciones que maximicen el rendimiento sin comprometer el consumo energético.







