Un estudio del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental de la UNAM ha revelado que el polvo doméstico en México contiene altas concentraciones de metales pesados perjudiciales para la salud. En particular, se hallaron niveles significativos de manganeso, plomo, cobre y zinc en el polvo de hogares en ciudades como Morelia y Ciudad de México. Estos metales provienen del desgaste de muebles, utensilios de plástico, pintura de paredes y la quema de combustible al cocinar. La investigación destaca que el polvo doméstico en la Ciudad de México es notablemente más tóxico que aquel de algunas ciudades británicas, con implicaciones serias para la salud debido a su potencial para actuar como disruptores endocrinos. Los expertos recomiendan medidas de limpieza y mantenimiento para reducir la exposición a estas sustancias.
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