En Noruega, los actos para honrar al fallecido rey Harald V continúan con el traslado de su féretro, encabezado por el nuevo monarca, el rey Haakon VIII. Un aspecto que ha captado la atención pública es la presencia de Marius Borg, hijo de la reina Mette-Marit, que, a pesar de no poseer título real ni funciones oficiales en la Casa Real, formó parte de la comitiva. Borg, conocido por su problemático historial judicial, ha sido foco de críticas debido a su participación en el solemne evento. A pesar de no existir normas que impidan su asistencia, su inclusión ha generado controversia en redes sociales, subrayando las complejidades que rodean a la familia real, especialmente tras las recientes investigaciones ligadas a Marius y las controversias anteriores de Mette-Marit. La reina Mette-Marit, quien se ha limitado en su participación tras un trasplante de pulmón, asistió junto a Sonia, la viuda de Harald V, reforzando su posición pese a las dificultades personales y familiares.
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