El partido amistoso entre México e Islandia, que culminó con un contundente 4-0 a favor de los locales, trascendió más allá de lo deportivo al convertirse en un evento cargado de simbolismo tras la captura del narcotraficante Nemesio Oseguera, «El Mencho», y la subsecuente reacción violenta en algunas regiones de México. La seguridad fue reforzada significativamente en el Estadio La Corregidora, destacando la participación de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional. Este encuentro también sirvió como un ensayo para la selección mexicana de cara al próximo Mundial, con Javier Aguirre evaluando a jugadores como Raúl Rangel y Armando «Hormiga» González, quienes destacaron en el campo. En un gesto de homenaje, se guardó un minuto de silencio por los agentes caídos en el operativo contra Oseguera, mientras que el público mexicano mostró su apoyo ferviente durante toda la jornada. El evento también buscó calmar las preocupaciones internacionales respecto a la seguridad en el país, especialmente ante la inminente visita del equipo portugués en encuentros futuros.
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