La interacción con inteligencias artificiales se está convirtiendo en una alternativa popular para desahogarse, atrayendo a quienes sufren de insomnio, quienes buscan respuestas a problemas emocionales como el ghosting o quienes simplemente necesitan ser escuchados sin juicios. Esta tecnología proporciona una respuesta inmediata y sin críticas, lo que plantea la cuestión de si podría llegar a ser un sustituto de la terapia tradicional o si, por el contrario, representa una forma de evitar enfrentarse a los propios sentimientos. El fenómeno resalta la creciente dependencia de la tecnología para el manejo de emociones personales, desatando un debate sobre sus beneficios y limitaciones como herramienta de apoyo emocional.
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