La carrera por relocalizar la cadena de valor de la inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos está a punto de alcanzar un nuevo hito significativo. Micron Technology, uno de los principales fabricantes de semiconductores del país, ha anunciado la fecha oficial para el inicio de las obras de su megafábrica de memoria avanzada: el 16 de enero de 2026. Esta instalación, situada en el condado de Onondaga, en el estado de Nueva York, representa una inversión monumental de 100.000 millones de dólares y se perfila como la mayor fábrica de semiconductores jamás construida en suelo estadounidense.
El anuncio marca un punto de inflexión no solo para Micron, sino para la industria tecnológica de Estados Unidos en general, que se encuentra en medio de una transición hacia una economía impulsada por la IA. El arranque de este proyecto, que va más allá de ser un mero esfuerzo ceremonial, se produce tras completar las revisiones ambientales y obtener los permisos necesarios para preparar el terreno y comenzar la construcción. La ceremonia incluirá la presencia de representantes de diferentes niveles de gobierno y culminará con un programa de actividades en la Universidad de Syracuse.
En el corazón de este proyecto se encuentra un componente esencial para la IA: la memoria avanzada. A medida que los modelos de inteligencia artificial crecen y los centros de datos se expanden, la demanda de memoria como DRAM, NAND y, cada vez más, HBM (High-Bandwidth Memory) se dispara. Sin un suministro adecuado de memoria avanzada, el resto del sistema pierde eficiencia, afectando la capacidad de despliegue a gran escala de la IA.
La estrategia de Micron de establecer hasta cuatro fábricas en esta nueva instalación refleja la importancia estratégica de consolidar la capacidad de producción de memoria avanzada en Estados Unidos. Este movimiento se encuentra alineado con la política industrial del país, que busca incrementar la cuota de fabricación nacional de memoria desde menos del 2% actual hasta un 10% para 2035. Para esto, el programa CHIPS del Departamento de Comercio ha otorgado 6.440 millones de dólares para apoyar esta visión.
Además del impulso a la producción nacional, este proyecto también tendrá un impacto considerable en el empleo y la infraestructura. Se espera que genere más de 50.000 empleos directos e indirectos en las próximas dos décadas, marcando la mayor inversión privada en la historia del estado de Nueva York. La infraestructura energética también se está adecuando, con la aprobación de una nueva línea de transmisión subterránea para abastecer la futura fábrica.
Este desarrollo es solo una pieza en el complejo puzzle de la relocalización de la IA. Desde el diseño de chips y el co-diseño de sistemas, hasta los procesos de producción en foundries y el empuje hacia la manufactura doméstica, cada componente del «stack» industrial de IA juega un papel crucial. El sector requiere no solo de fábricas, sino de un ecosistema completo de diseño, herramientas, equipamiento, empaquetado y despliegue.
El proyecto de Micron envía un mensaje claro: la IA ha pasado a ser un ámbito central en la política industrial de EE. UU. Revertir décadas de externalización es una tarea monumental, pero el establecimiento de una producción robusta y completa “onshore” es ahora una prioridad nacional para muchos sectores industriales. La pregunta que queda es si Estados Unidos podrá ensamblar todas estas piezas con la precisión requerida para competir en un mundo donde la tecnología y la geopolítica están inextricablemente vinculadas.








