Microsoft ha presentado resultados impresionantes para su segundo trimestre del ejercicio fiscal 2026, superando las expectativas de Wall Street en cuanto a ingresos y beneficio por acción. Sin embargo, la respuesta del mercado fue de decepción, ya que las acciones de la compañía cayeron notablemente en las transacciones fuera de horario.
El gigante tecnológico reportó ingresos de 81.273 millones de dólares, un aumento del 17% en comparación con el año anterior. El beneficio neto ajustado fue de 30.875 millones de dólares, resultando en un BPA ajustado de 4,14 dólares por acción, superando así las previsiones del mercado de 3,92 dólares por acción. No obstante, tras el anuncio, los inversores mostraron preocupación en torno a la rentabilidad futura de la compañía.
La división de Microsoft Cloud logró un hito al generar 51.500 millones de dólares en ingresos trimestrales, marcando un crecimiento del 26%. Para muchos, esta cifra es un indicador del sólido posicionamiento de Microsoft en el sector de la computación en la nube. Además, el RPO comercial, que señala los ingresos futuros comprometidos, aumentó a 625.000 millones de dólares.
A pesar de estos positivos indicadores, las inquietudes sobre el impacto financiero de la Inteligencia Artificial (IA) prevalecieron entre los inversionistas. El crecimiento en la demanda de IA está fuerzando a Microsoft a incrementar significativamente su inversión en infraestructura costosa, lo que podría afectar negativamente los márgenes de beneficio a corto plazo.
Por ello, aunque Microsoft ha asegurado a los inversores que está bien posicionada para liderar en tecnologías disruptivas, la escalada en gastos asociados y una futura presión en los márgenes preocupan a los inversores. Es evidente que el ritmo de crecimiento en tecnologías como Azure, aunque sólido con un incremento del 39%, no es suficiente para disipar las dudas sobre la velocidad de implementación y los beneficios tangibles a corto plazo que el mercado espera.
El CEO de Microsoft, Satya Nadella, enfatizó la confianza de la compañía en su estrategia de IA, mientras que la directora financiera, Amy Hood, subrayó los aspectos positivos de la performance del trimestre. Sin embargo, es claro que para mantener la confianza del mercado, Microsoft deberá no solo mostrar crecimiento, sino demostrar que este se traducirá en rentabilidad sostenible en el futuro próximo.
En resumen, el mercado continúa observando con lupa cada movimiento en el área de IA, exigiendo una rentabilidad que equipare y no solo capitalice sobre la actual predilección del sector tecnológico. La advertencia del mercado ante estos factores es clara: las grandes tecnológicas deberán encontrar un balance entre inversión en vanguardia y retorno en el corto plazo.








