Miguel Moragues, un reconocido óptico-optometrista oriundo de La Rioja, ha comenzado el año tomando las riendas de la Fundación Cione Ruta de la Luz como su nuevo presidente. Con una carrera sólida dentro de la organización, Moragues ha participado en múltiples capacidades, desde cooperante hasta miembro del patronato, y ha sido un entusiasta voluntario en varios proyectos solidarios, entre los que destaca el programa «Ver para Crecer».
La Fundación Cione se ha dedicado a la cooperación internacional en el ámbito óptico desde su establecimiento en el año 2000. Sus inicios se remontan a la década de 1990, cuando optometristas y oftalmólogos comenzaron a realizar expediciones a Mauritania. Durante estas misiones, llevaron a cabo miles de revisiones visuales y distribuyeron gafas graduadas, marcando el inicio de una labor que se ha expandido a lo largo de los años, alcanzando también regiones de África y América.
Moragues resalta la relevancia del trabajo humanitario que realiza la Fundación, subrayando su compromiso con los colectivos desfavorecidos. La misión principal de la Ruta de la Luz es mejorar la salud visual de aquellos en riesgo de exclusión social. Según el nuevo presidente, atender estos problemas es esencial, puesto que la salud visual es una pieza fundamental para el desarrollo tanto personal como profesional.
Además, la Fundación ha apostado por proyectos que promuevan la autosuficiencia, instruyendo a las comunidades para que dependan de sí mismas en lugar de depender de ayudas temporales. Un ejemplo exitoso de esta iniciativa es un proyecto en Mozambique que ha fomentado el autoempleo, optimizando las oportunidades locales.
Desde 2015, el programa «Ver para Crecer» ha ampliado las iniciativas de la Fundación dentro de España, centrándose en atender las necesidades visuales locales. Moragues reconoce la tendencia a pasar por alto las necesidades del propio país y enfatiza la importancia de no dejar de lado a la población más cercana.
El nuevo liderazgo de Moragues sucede al de Ismael García Paya, quien dirigió la Fundación con éxito durante nueve años. García Paya, al despedirse, agradeció a los colaboradores y entidades que apoyaron su gestión, confiando en que Moragues seguirá y ampliará el legado de cooperación internacional.
Con un llamamiento a la sociedad para que se informen y apoyen la causa de la Fundación, Moragues cierra su presentación destacando que «la Ruta de la Luz merece la pena». Ahora, con una perspectiva renovada y un profundo entendimiento de la misión de la entidad, se dispone a guiar a la Fundación hacia nuevos retos y oportunidades, siempre con el objetivo firme de mejorar la salud visual de las comunidades más necesitadas.