El Senado argentino rechazó las nominaciones de Javier Milei para la Corte Suprema, marcando otra en una serie de controversias que han perseguido al presidente libertario. Estas nominaciones, impulsadas sin consenso y designadas por decreto en una jugada considerada como provocativa por el Senado, resaltaron la falta de disposición de Milei para negociar con la oposición o buscar soluciones consensuadas. La estrategia, que incluyó la polémica nominación del juez Ariel Lijo, resultó en profundas críticas y una percepción de desacato a los procedimientos constitucionales. Con antecedentes de decisiones erráticas, como la promoción de una criptomoneda fallida y enfrentamientos innecesarios en foros internacionales, Milei se enfrenta a una crisis política autoinfligida. Ahora, el camino para resolver la situación dependerá de su capacidad para aprender de sus errores y optar por un enfoque más colaborativo, especialmente en la sustitución de Lijo y el futuro de Manuel García Mansilla en la Corte.
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