Miles de personas se congregaron en la mezquita de Mosala en Teherán para el funeral del líder supremo iraní, Alí Jameneí, quien fue asesinado en febrero en un ataque aéreo atribuido a Estados Unidos e Israel. Los asistentes, portando banderas y fotografías de Jameneí, clamaron por venganza, responsabilizando al entonces presidente estadounidense, Donald Trump, por la muerte. El evento, que contó con la presencia de familiares de Jameneí, exhibió pancartas con mensajes hostiles hacia Trump. Las ceremonias continuarán con un recorrido fúnebre que pasará por varias ciudades antes del entierro en Mashad. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó el asesinato como el inicio de una nueva etapa de unidad nacional. Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores agradeció la asistencia de delegaciones extranjeras, destacando el desafío que representó su presencia ante presiones internacionales.
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