Hace un año, una gran fiesta rave sin autorización se llevó a cabo cerca del aeropuerto de Ciudad Real, atrayendo durante seis días a miles de asistentes que llegaron en furgonetas y autocaravanas. Este evento multitudinario, organizado al margen de las normativas locales, generó preocupación por su duración y el elevado número de participantes que se dieron cita en la zona. La situación planteó retos significativos para el control y la gestión del evento por parte de las autoridades locales, quienes tuvieron que redoblar esfuerzos para manejar las diversas implicaciones de seguridad y orden público derivadas de esta concurrida congregación.
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