En Islandia, la edad de consentimiento sexual está establecida en 15 años, aunque existen excepciones para ciertos casos específicos que podrían invalidar este consentimiento. Estas excepciones incluyen situaciones donde hay una relación de dependencia económica, como en el caso de empleados, alumnos u otras personas cuya independencia económica no esté asegurada. Esto subraya la importancia de evaluar el contexto de cada situación para garantizar la protección de los jóvenes y evitar posibles abusos de poder en relaciones donde puede existir un desequilibrio de autoridad o dependencia.
Leer noticia completa en El Mundo.