El asesinato de Bernardo Bravo, líder de los productores de limón en el Valle de Apatzingán, Michoacán, conmociona al país y revela las tensiones en la región. Bravo había criticado a los intermediarios conocidos como coyotes en sus redes sociales antes de ser encontrado muerto en su vehículo. Las investigaciones apuntan a César Sepúlveda, alias Bótox, detenido recientemente y acusado de encabezar una red de extorsión. Aunque algunos informes señalan que la causa podría haber sido un conflicto relacionado con la extorsión y el robo de maquinaria, el entramado complejo de crimen, economía y política de la zona dificulta obtener un motivo claro. En medio de rumores de relaciones con el Cartel Jalisco Nueva Generación y presuntas actividades ilícitas vinculadas a su familia, la muerte de Bravo se perfila como una consecuencia de acciones peligrosamente arriesgadas en un ambiente donde las alianzas y divisiones pueden ser mortales.
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