En un partido intenso, el Getafe se quedó con diez jugadores tras la expulsión de Abqar, quien cometió una infracción al tocar de manera inapropiada a Sorloth. Este incidente dejó al equipo en desventaja numérica, complicando su desempeño en el campo. La acción del defensor fue penalizada estrictamente por el árbitro, lo que generó reacciones mixtas entre los seguidores del club y los analistas deportivos. El Getafe debió modificar su estrategia para afrontar el resto del enfrentamiento con un jugador menos, afectando su rendimiento en el marcador final.
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