La ministra de Sanidad, Mónica García, ha rechazado la asociación entre «migración y enfermedad» en respuesta a las críticas por su manejo de la crisis migratoria tras la entrada masiva de 80,000 inmigrantes ilegales en Ceuta a finales de julio. Durante su visita a la ciudad, García negó que haya un colapso sanitario, a pesar de que profesionales del sector han advertido sobre la falta de recursos y la aparición de enfermedades infecciosas. Señaló que el riesgo epidemiológico para inmigrantes es moderado, pero bajo para los ceutíes, y destacó la necesidad de más espacios para atender a los inmigrantes. La ministra insistió en la injusticia de asociar la migración con enfermedad o delincuencia, aunque reconoció un aumento en violaciones perpetradas por inmigrantes.
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