Moody’s advierte sobre una intensa competencia global por centros de datos: Se esperan inversiones de 3 billones en cinco años

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La fiebre por la inteligencia artificial se ha convertido en un impulsor clave de transformaciones en la infraestructura tecnológica global, marcando a los centros de datos como piezas esenciales de esta evolución. Según un informe reciente de Moody’s Ratings, el mundo enfrenta la necesidad de invertir al menos 3 billones de dólares en los próximos cinco años para satisfacer la creciente demanda de computación para IA. Esta cifra se presenta como un requisito mínimo para garantizar que la capacidad de estos centros no se quede rezagada ante la expansión impulsada principalmente por gigantes tecnológicos.

Moody’s destaca que el mercado está experimentando una aceleración significativa, llevada en gran medida por la inversión estratégica de corporaciones tecnológicas de talla mundial. De hecho, se estima que el gasto de las principales empresas estadounidenses del sector, como Microsoft, Amazon, Alphabet, Oracle, Meta y CoreWeave, alcanzará los 400.000 millones de dólares en 2025. Se proyecta además que este ritmo de gasto podría incrementar hasta los 500.000 millones en 2026 y 600.000 millones en 2027.

Esta transformación no solo implica un aumento en el volumen de inversión, sino también una evolución en los mecanismos de financiación. Aunque los bancos permanecen como actores cruciales, la participación de inversores institucionales y la introducción de nuevas estructuras de deuda están tomando protagonismo. Esto, en parte, responde a la necesidad de mitigar riesgos y manejar la presión que el ritmo acelerado de desarrollo impone sobre las finanzas.

La creciente demanda ha impulsado un fenómeno antes raro: la capacidad de los centros de datos se «prealquila» antes de completarse, una estrategia que disminuye el riesgo de construir instalaciones vacías, aunque introduce el riesgo de depender de un número pequeño de clientes globales. Además, las reglas del juego han cambiado en respuesta a la prisa por desarrollar estos proyectos, con clientes dispuestos a asumir más riesgos durante la construcción para acelerar tiempos.

Esta urgencia, sin embargo, trae consigo costos más altos. Los materiales, equipos, y especialmente componentes relacionados con la IA, como las GPUs, están elevando los costos de los proyectos, lo que repercute en las tarifas y contratos que los inquilinos deben absorber. Aun así, en el contexto actual, la prioridad de los clientes es asegurar capacidad, incluso si esto significa aceptar términos más caros.

En este paisaje, el conflicto local por los recursos, como la electricidad y el agua, está en aumento. Comunidades alrededor del mundo están mostrando resistencia frente a estas demandas adicionales sobre sus infraestructuras, especialmente en áreas con redes de distribución ya estresadas. Esta situación está generando un mapa desigual de desarrollo, donde algunas regiones se convierten en imanes de inversión gracias a regulaciones y condiciones atractivas, mientras que otras ven frenados sus proyectos.

JLL, una firma consultora, se alinea con las proyecciones de Moody’s, describiendo la situación actual como un «superciclo» de infraestructura, impulsado principalmente por la IA. Esto representa no solo una expansión significativa, sino un cambio esencial en cómo se percibe el papel de los centros de datos. Ya no son simplemente salas invisibles de tecnología, sino componentes críticos para la competitividad nacional, la seguridad económica y la soberanía tecnológica.

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