El regreso del maestro de la Puebla a la plaza de toros de Sevilla se convirtió en un acontecimiento memorable, logrando cortar dos orejas en una tarde que desbordó de entusiasmo el recinto. La actuación del diestro, en presencia del antiguo Rey de España, despertó intensas emociones entre los asistentes, quienes no escatimaron en aplausos para celebrar el arte y la destreza demostrados en el ruedo. La faena, caracterizada por su pasión y maestría, reafirmó la vigencia de las tradiciones taurinas en un escenario que vibró con cada movimiento, consolidando una jornada inolvidable para la afición sevillana.
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