El artículo aborda la evolución de Morena, partido político mexicano, desde sus inicios como un movimiento social impulsado por Andrés Manuel López Obrador hasta su transformación en una organización política formal. Inicialmente, Morena se concibió como una fuerza ética y crítica, pero con el tiempo el partido ha experimentado tensiones internas y contradicciones que han erosionado sus principios fundacionales. Tras la consolidación de su brazo electoral en 2014, el partido atrajo a figuras oportunistas que han desviado su propósito original. En medio de estas tensiones, Claudia Sheinbaum emerge como una figura política que, gracias a su autoridad moral, se mantiene distante de las controversias internas, disfrutando de una alta aprobación popular. El texto sugiere que la dualidad entre el partido y el movimiento podría ofrecer un refugio moral ante la corrupción y desgaste del partido.
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