Un residente de Perth, Australia, fue multado con 9.682 euros (17.000 dólares australianos) por talar un árbol en su propiedad sin permiso municipal. El incidente, ocurrido en el municipio de Bassendean, es el primer caso judicial bajo una política local que protege el arbolado desde hace más de un año. El árbol estaba catalogado como «regulado» y debía conservarse según una solicitud de subdivisión aprobada. Además de la multa, el propietario asumirá los gastos legales. Esta medida refuerza la normativa medioambiental local y refleja un incremento de las sanciones por talas ilegales en Australia, donde el 80% de la pérdida de árboles ocurre en terrenos privados, impulsando leyes más estrictas.
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