El Atlético de Madrid vivió una noche memorable en la era de Diego Simeone al imponerse al Barcelona con una destacada actuación en el Metropolitano. Pese a recientes tropiezos en la Liga, los rojiblancos demostraron un juego intenso y eficiente, superando las dudas que habían surgido por su desempeño previo. Las decisiones tácticas de Simeone, como ubicar a Griezmann y Koke en el centro del campo, junto con Llorente como mediocentro y la inclusión de Nahuel Molina, resultaron clave. La velocidad de Giuliano y Lookman desbordó a la defensa culé, mientras que Musso defendió exitosamente la portería del Atlético. La victoria generó entusiasmo entre los aficionados, planteando nuevamente la pregunta sobre la posibilidad de adoptar este estilo de juego más a menudo.
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