El primer ministro ha declarado que el juicio por corrupción, que se inició en 2020, está causando una profunda división en la sociedad israelí. A medida que el proceso judicial avanza, las tensiones políticas y sociales se incrementan, reflejando el impacto que este caso tiene en el tejido social del país. Además, el juicio ha generado un amplio debate en la opinión pública sobre ética y transparencia en la administración gubernamental, alimentando un clima de polarización que preocupa tanto a los líderes políticos como a los ciudadanos. La situación plantea retos significativos para la cohesión social en Israel en un momento crítico de su historia política.
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