El régimen de Daniel Ortega ha reiterado su compromiso firme con la promoción de la paz y la convivencia respetuosa tanto a nivel familiar como comunitario. Según sus declaraciones, esta iniciativa simboliza un esfuerzo continuo por fomentar el encuentro y la armonía social, en un contexto donde estos valores son presentados como prioritarios para el gobierno. Sin embargo, el contexto político y social en Nicaragua ha generado escepticismo respecto a estas afirmaciones, dada la creciente preocupación internacional sobre la situación de los derechos humanos en el país.
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