En las calles de Tokio, dos adolescentes de 16 años enfrentan una cruda realidad económica y emocional que las empuja a prostituirse a las puertas de los «love hotels». Llevadas a esta situación por un entorno familiar disfuncional y el acoso escolar sin respuestas de los adultos, las jóvenes logran cerca de 400 euros por trabajar varias horas dos veces por semana, lo que les permite sobrevivir en un ambiente marcado por el desprecio y la desesperanza. Enfrentan la indiferencia de autoridades y la ausencia de penalización efectiva pese a la prohibición de la prostitución. Además, ambas han caído en prácticas autodestructivas, como la autolesión y el abuso de medicamentos, en un intento por mitigar el dolor emocional que les consume desde la adolescencia temprana. La narración de su cruda experiencia arroja luz sobre una problemática oculta bajo la modernidad de la capital nipona.
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