La empresa estadounidense Noveon Magnetics, con sede en Texas, ha dado un importante paso adelante al cerrar una ronda de financiación por 215 millones de dólares. Este capital tiene un propósito claro: expandir la capacidad industrial en Estados Unidos y reforzar el suministro local de imanes de tierras raras, piezas esenciales en diversas industrias, desde la automotriz hasta la defensa. Este movimiento es parte de un esfuerzo más amplio para reconstruir una cadena de suministro nacional, que por años ha dependido en gran medida de China para materiales y procesos clave.
Los imanes de tierras raras, especialmente los basados en neodimio, son fundamentales para el funcionamiento de motores eléctricos de alta eficiencia, aerogeneradores, sistemas industriales y aplicaciones militares. Con la creciente electrificación y la demanda de hardware para computación avanzada, incluyendo la inteligencia artificial, estas piezas han ganado aún más relevancia. El desafío para Estados Unidos es doble: la concentración de capacidades en China y el tiempo necesario para escalar la producción interna, que puede tomar años incluso con abundante capital.
La ronda de financiación de Noveon ha sido liderada principalmente por One Investment Management, el vehículo de inversión de Rajeev Misra, exresponsable del Vision Fund de SoftBank. De los 215 millones de dólares, 200 millones provienen de esta firma, que además obtendrá dos asientos en el consejo de administración de Noveon. Esta participación refleja un interés no solo en incrementar la capacidad industrial, sino también en tener una influencia directa en la estrategia de la empresa.
El caso de Noveon no es único en el panorama estadounidense. Desde 2025, la inversión en startups de minerales críticos ha alcanzado cifras récord, con un flujo de capital de venture capital que ronda los 630 millones de dólares anuales. A esto se suman proyectos industriales de mayor escala, que buscan abarcar toda la cadena de suministro, desde el procesamiento hasta la fabricación de imanes, combinando recursos públicos y privados. Vulcan Elements, por ejemplo, planea construir una planta de fabricación de imanes en Carolina del Norte con un préstamo condicional de 620 millones de dólares del Departamento de Energía de EE. UU. Por su parte, MP Materials ha intensificado su producción de imanes en Estados Unidos, estableciendo contratos con la industria automotriz y recibiendo una significativa inversión del Departamento de Defensa.
La dependencia hacia China sigue siendo un tema preocupante, ya que el gigante asiático domina el refinado y procesado de tierras raras, siendo responsable del 90% del refinado mundial. Aunque la financiación de nuevas plantas en Estados Unidos es un paso en la dirección correcta, la transición no será inmediata. Se requiere tiempo para desarrollar la capacidad industrial, calificar la producción y asegurar contratos de suministro.
En esta línea, la estrategia de Estados Unidos no solo se centra en incrementar la producción, sino también en garantizar reservas estratégicas. En 2026, se presentó una propuesta para crear una reserva de 2.500 millones de dólares en minerales críticos. Además, se han explorado alternativas para aliviar las tensiones comerciales, con acuerdos bilaterales que aceleran la exportación de minerales e imanes desde China hacia Estados Unidos.
La financiación de Noveon refuerza un sector industrial que ha sido desatendido en el resurgir manufacturero de Estados Unidos. A pesar del respaldo financiero, la industria estadounidense deberá enfrentar diversos desafíos, como los largos plazos para construir y escalar plantas, la dependencia de materias primas y la necesidad de competir en un mercado global. La apuesta es por una capacidad estratégica que permita al país evitar dependencias críticas en momentos de tensiones comerciales o restricciones, asegurando así una posición más segura dentro de la economía global electrificada.







