Una organización criminal ha adoptado tácticas poco convencionales para promocionar sus actividades ilegales, utilizando testimonios manipulados de supuestas víctimas de robos y agresiones sexuales como casos de éxito. Estos relatos, que pretenden legitimar y publicitar la venta de servicios ilícitos, representan un inquietante giro en la forma en que estos grupos operan, desdibujando las fronteras entre la realidad y la ficción en un intento por atraer a más clientes. Las autoridades están investigando este fenómeno, que ya ha generado preocupación por la vulnerabilidad de las verdaderas víctimas y el impacto negativo en su credibilidad ante la justicia.
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