En el Foro Económico Mundial de Davos, Marruecos ha dado un significativo paso al unirse como miembro fundador a la Junta de Paz impulsada por Donald Trump, destinada a supervisar un gobierno tecnócrata en Gaza sin representación palestina significativa. Mohamed VI, que ha estado notablemente ausente de Marruecos, se alinea así con Israel y otros países árabes, mientras los palestinos quedan al margen de esta nueva estructura que busca «promover estabilidad» en la región. Aunque este movimiento consolida las relaciones de Marruecos con Washington y refuerza su alianza con Israel, ha generado resistencia en Europa y descontento en su propio país, donde el sentimiento propalestino es fuerte. Las críticas también apuntan a que esta Junta podría socavar el sistema multilateral de la ONU, estableciendo un marco paralelo bajo la dirección de Trump.
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