El Centro de Investigaciones Sobre Desertificación (CIDE) ha desarrollado el primer sistema global para detectar las sequías de viento, episodios de baja velocidad eólica que afectan la producción de energía renovable. La herramienta, llamada Standardized Wind Speed Index (SWSI), utiliza datos de 2,264 estaciones meteorológicas de todo el mundo entre 1973 y 2023 para producir un índice estandarizado que mide la variabilidad del viento. El índice es crucial para evaluar la severidad de estas sequías y su impacto en regiones distintas. El SWSI ha sido probado en crisis de viento pasadas, como las ocurridas en Estados Unidos en 2015 y en el Reino Unido en 2021. Además de impactar en la industria eólica, la falta de viento también afecta la calidad del aire y la salud urbana. Actualmente, se está desarrollando un visor en España para seguir el comportamiento del viento en tiempo real. Este nuevo enfoque no solo mejora la planificación energética, sino que también tiene importantes aplicaciones medioambientales y urbanísticas.
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