En Madrid, 33 puntos identificados como «ruidosos» se encuentran en el foco de un nuevo Plan de Acción en Materia de Contaminación Acústica, desarrollado para mitigar el impacto del ruido urbano desde 2006. La estrategia se centra en promover movilidad sostenible, planeamiento urbano eficiente y control del ocio, apuntando a una drástica reducción del ruido mediante iniciativas como asfaltado fonoabsorbente y vehículos silenciosos. Destacadas arterias como la M-30 y Castellana, junto a zonas recreativas, se supervisan por su nivel sonoro elevado. El plan busca proteger ambientes tranquilos en parques y áreas residenciales, asegurando el descanso de los ciudadanos mientras admite el ocio controlado. Con un 85% de disminución en la población afectada por ruidos desde su inicio, el plan continúa su implementación con un enfoque multisectorial y participativo.
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