Nvidia enfrenta obstáculos con los servidores Blackwell GB300: resistencia del mercado y complejidades técnicas en la mira

Nvidia, el gigante tecnológico conocido por su liderazgo en la computación acelerada y la inteligencia artificial, enfrenta un inesperado desafío con su último sistema de servidores, el GB300 NVL72, equipado con las innovadoras tarjetas Blackwell Ultra. A pesar de sus promesas de rendimiento sin precedentes, estos nuevos servidores no están despertando el interés esperado por parte de gigantes de la industria como Microsoft, quienes han optado por reducir sus pedidos, citando problemas persistentes de la generación anterior, los servidores GB200.

Las tarjetas Blackwell Ultra, presentadas en el evento GTC 2025, fueron anunciadas como el mayor salto generacional desde Hopper y estaban diseñadas para avanzar en la era del razonamiento de IA. Estas GPUs tienen capacidades impresionantes, incluyendo un doble de aceleración para capas de atención cruciales para los modelos de lenguaje de gran envergadura, un aumento del 50% en operaciones de punto flotante por segundo en comparación con la arquitectura Hopper y una conectividad mejorada con SuperNIC ConnectX-8. Con estas especificaciones, Nvidia aseguró mejoras de hasta 50 veces más en rendimiento para inferencia respecto a su plataforma anterior, junto con una notable eficiencia energética.

Sin embargo, el camino hacia la adopción masiva no ha sido sencillo. Según informes, proveedores de servicios en la nube, entre ellos Microsoft, han mostrado reticencias, ya sea retrasando o descartando pedidos de los GB300. Y es que, el historial con los servidores GB200 dejó un sabor amargo: problemas de rendimiento e integración iniciales fruto de un empaquetado avanzado por parte de TSMC, instalaciones complicadas y prolongadas, y una dependencia exclusiva de Nvidia para el soporte continuado.

Además, el entorno de software y herramientas necesarias para aprovechar al máximo las capacidades de Blackwell todavía está en vías de desarrollo, ofreciendo a los clientes un ecosistema no tan maduro como sus predecesores. Este cúmulo de factores ha resultado en que Nvidia planifique distribuir apenas 15,000 servidores GB200 en 2025, una cifra menor de lo esperado que, a su vez, afecta la confianza en la nueva generación GB300.

Mientras tanto, los gigantes del sector parecen preferir plataformas más estables y maduras, como los servidores HGX H100 y H200, que continúan dominando en tareas de inferencia y entrenamiento de modelos IA a gran escala. Estas alternativas, con años de optimización a sus espaldas, ofrecen menor riesgo operativo y se alejan del aluvión de complicaciones actuales que presentan los GB300 NVL72.

Los primeros pasos de los GB300 han sido dificultosos, debido a su complejidad de instalación, elevado consumo energético y la dependencia de un ecosistema propietario. Las empresas se muestran cautelosas antes de comprometerse de forma masiva con este nuevo sistema.

En medio de este contexto, Nvidia debe reconsiderar su enfoque. El mercado, aunque reconoce el potencial técnico de la arquitectura Blackwell, demanda ahora más que nunca estabilidad, madurez y soporte confiable. El éxito de Nvidia en el ámbito de la computación acelerada dependerá no solo de avances en hardware sino de la confianza continuada y fortalecida de su ecosistema de colaboradores. Esto incluye ajustar su estrategia de despliegue, mejorar el soporte posventa y reducir las barreras de entrada para que Blackwell pueda alcanzar el éxito alcanzado por Hopper en su momento.

Cayetano Andaluz
Cayetano Andaluz
Periodista y redactor de noticias de actualidad sobre Andalucía y sus provincias. También información en general.

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