La indignación crece en Estados Unidos tras el asesinato en Minneapolis del enfermero Alex Pretti por la Patrulla Fronteriza, lo que ha llevado a figuras prominentes del Partido Demócrata, como Barack Obama, Michelle Obama y Bill Clinton, a criticar duramente a la administración de Donald Trump. En un comunicado, los Obamas expresan que este suceso es una «tragedia desgarradora» y una llamada de atención sobre la amenaza a los valores fundamentales del país, denunciando el exceso de los agentes federales y llamando a trabajar constructivamente con las autoridades locales. Bill Clinton, en un comunicado similar, subraya que las acciones violentas de los agentes federales son inaceptables y acusa al gobierno republicano de mentir y promover tácticas opresivas. Ambos exmandatarios coinciden en la necesidad de exigir responsabilidades al gobierno actual y proteger los derechos fundamentales mediante protestas pacíficas.
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