El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha manifestado su oposición a que los médicos se involucren en la aplicación de sentencias de muerte, argumentando que, independientemente de cuán legal, empoderada o compasiva pueda parecer tal acción, los profesionales de la salud no deben participar en ella. La declaración refleja el posicionamiento de la Iglesia católica en el debate sobre los roles éticos y responsabilidades de los médicos en situaciones que involucran la terminación de la vida.
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