En la comarca de Antequera, los municipios de Campillos y Sierra de Yeguas presentan un mosaico agrícola donde el olivar predominante se entrelaza con extensiones de cultivos cerealistas y pequeñas áreas de regadío. Estos paisajes agrícolas, a menudo subestimados por su alteración del entorno natural, juegan un papel vital en la conservación de ciertas aves en peligro, como el sisón común y el elanio común, que encuentran en esta región un refugio esencial.
Los hábitats humanizados son cruciales para la supervivencia de muchas especies que dependen de las prácticas agrícolas tradicionales. Aunque estas prácticas pueden amenazar la biodiversidad, su mantenimiento puede ofrecer un equilibrio temporal que apoya a las especies en declive. En invierno, se invita a observar las aves, ya que muchas de las que se reproducen en la región, como el sisón común y el alcaraván común, se agrupan en grandes bandos en esta época. Además, especies invernantes únicas, como el búho campestre y el escribano palustre, hacen de estas tierras su hogar temporal, junto con notables concentraciones de grullas comunes, avefrías europeas y chorlitos dorados.
La ruta comienza en Campillos, en un punto accesible a través de la búsqueda de «Zerimar Outlet – Campillos» en aplicaciones de navegación. Desde la intersección de la A-384, se toma un carril hacia el noreste que ofrece la posibilidad de explorar estos variados alrededores y culmina en la laguna de Lobón. Para llegar a la campiña de Sierra de Yeguas, el trayecto continúa hacia la pedanía de Navahermosa, desde donde se puede acceder a múltiples rutas que permiten apreciar el paisaje agrícola en profundidad.
Se recomienda realizar este recorrido en vehículo, ya que el desplazamiento a pie podría asustar a las aves que habitan estos espacios abiertos. Con las ventanillas abiertas, se pueden escuchar los cantos y reclamos que delatan la presencia de diversas especies. A pesar de que algunos caminos pueden presentar charcos tras la lluvia, generalmente son transitables, pero es aconsejable regresar si surgen dudas sobre su estado.
A medida que se avanza por la ruta, se atraviesan campos de cultivos herbáceos que ofrecen refugio a aves como la calandria común y los bisbitas pratenses. La laguna Dulce se presenta como un punto focal, donde es posible observar flamencos comunes y aguiluchos laguneros. La biodiversidad en este entorno es notable y se hace evidente al observar las grullas comunes alimentándose en el área, junto con los esquivos sisones.
Al continuar hacia la laguna de Lobón, se pueden observar patos y otros habitantes de humedales. Tras explorar la laguna, el camino de regreso permite disfrutar de la variedad de fauna que caracteriza la zona. En la pedanía de Navahermosa, se encuentra una extensa vega agrícola que, aunque transformada para uso agrícola, alberga diversas especies. Esta vega se recorre a través de carriles que permiten una observación atenta de aves en sus hábitats natural y cultivado.
En esta rica diversidad de ambientes, el esfuerzo por observar especies raras como el elanio común y el sisón común es recompensado por la belleza del paisaje y la riqueza de vida silvestre que permanece en esta región. La ruta concluye en la pedanía de Navahermosa, donde se finaliza este contacto con la natureza, esperando que futuras visitas traigan consigo nuevas oportunidades de apreciación y descubrimiento.
Fuente: Diputación de Málaga.







